Privacidad por defecto
Hacemos un cambio que no te obliga a demostrar que eres tú. Sin cuenta, sin correo, sin documentos. Solo la dirección del monedero al que llega el dinero.
En qué creemos
La privacidad no se gana
Cambiar una moneda por otra no debería costarte un pasaporte y un selfi. La seguridad de un cambio se apoya en la criptografía y en que los fondos no se queden parados en ningún sitio, no en una copia de tu documento en la base de datos de otro.
No hay nada que filtrar
No existe cuenta alguna: ni usuario, ni contraseña, ni historial ligado a una persona. Los datos más seguros son los que nunca se recogieron.
Tus claves, tu dinero
Por defecto las monedas van de monedero a monedero, sin pasar por nuestro balance. No podemos disponer de ellas, ni perderlas, ni congelarlas.
Claros sobre lo que puede salir mal
El tipo de ruta y la probabilidad de una verificación se ven antes de enviar, no después. Un servicio que calla los riesgos no te vende un cambio, te vende una ilusión.
Cómo funciona un cambio
Cuatro cosas que conviene saber antes del primer envío.
Rutas nuestras y rutas de socios
Hay dos clases de rutas: las nuestras y las de nuestros socios. Elegimos la que más te conviene y siempre mostramos cuál ha sido.
Sin custodia
Tus monedas no se quedan en ningún sitio: van de dirección a dirección y el cambio ocurre por el camino. Aquí no hay nada que detener ni nadie que verifique.
Con custodia
La plataforma recibe los fondos en su propio balance y, según sus reglas, puede detener el cambio y pedir verificación — en su lado, no en el nuestro. No podemos evitarlo, así que lo decimos por adelantado.
Visible antes de enviar
La etiqueta del tipo y la probabilidad de verificación están junto al tipo de cambio en el formulario. Todo lo que afecta al cambio se sabe de antemano: la decisión es tuya.
Qué obtienes
- Un tipo sin sorpresas
- Comparamos las ofertas y mostramos la mejor. El importe final se ve antes de enviar y no se reescribe después.
- Un catálogo, no un escaparate
- Miles de monedas en decenas de redes. Aquí una ruta poco común suele funcionar sin más: sin solicitudes, sin esperas y sin correos.
- Entre tú y el cambio, nada
- Sin registro, sin confirmar el correo, sin moderación. Abres, eliges y envías — el saldo llega en cuanto la red da las confirmaciones necesarias.
Qué datos sí aparecen
Decir «no guardamos nada» sería mentira: para enviarte el dinero hace falta una dirección, y un servidor web ve la dirección desde la que te conectas. Por eso, la lista exacta.
Aparece
La dirección de destino, la de reembolso y una nota si la red la exige. Los hashes de las transacciones. La dirección de conexión. El código de acceso al cambio.
Y se borra en un día
Veinticuatro horas después de que el cambio quede definitivamente cerrado, todos esos campos se anonimizan solos. Queda la estadística: par, redes, importes, tipo, resultado y hora. De quién era el cambio no se puede deducir.
Nunca aparece
Nombre, correo, teléfono, documentos, selfi, cuenta, contraseña. No los pedimos, así que no se nos pueden robar ni reclamar.
Hoy en funcionamiento
981
monedas disponibles para cambiar
83
redes
2016
el año en que entramos en cripto
Se comprueba haciendo, no prometiendo
La forma más corta de comprobarlo es crear un cambio y ver qué te preguntan. Y solo te preguntan la dirección del monedero.